martes, 22 de mayo de 2012

Factores de riesgos de las enfermedades cardiovasculares

Envejecimiento demográfico

La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que el número de personas mayores de 65 años superará al de niños menores de 5 años.
Según las Naciones Unidas con motivo del Día Mundial de la Salud (7/4/2012) en año 2050 habrá más mayores de 65 años que niños menores de 14 años.
Entre los años 2000 y 2050, la población mundial de más de 60 años se duplicará y pasará del 11 al 22 por ciento. Para entonces los mayores de 60 años pasarán de 605 millones a 2000 millones.
Los mayores de más de 80 años prácticamente se habrán cuadruplicado y alcanzará los 395 millones. Es lo que se conoce como el envejecimiento del envejecimiento. Este es el subgrupo que más crece.
En la Unión Europea, los mayores de 65 años se estima que en 2050 alcanzará un 27,5%. Por lo que respecta a España, en esta misma facha alrededor del 35% de la población superará los 65 años; y los mayores de 80 años, siguen la misma progresión y serán más del 4% en 2025 y más del 8% en 2050.

Datos epidemiológicos

Según la OMS, las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de muertes en todo el mundo. Cada año mueren más personas por ECV que por cualquier otra causa.
Se calcula que en 2004 murieron por esta causa 17,3 millones de personas, lo cual representa un 30% de todas las muertes registradas en el mundo; 7,3 millones de esas muertes se debieron a la cardiopatía coronaria, y 6,2 millones a los AVC.
Las muertes por ECV afectan por igual a ambos sexos, y más del 80% se producen en países de ingresos bajos y medios.
Se calcula que en 2030 morirán cerca de 23,6 millones de personas por ECV, sobre todo por cardiopatías y AVC (accidentes cerebrovasculares), y se prevé que sigan siendo la principal causa de muerte.

Factores de riesgos

Las enfermedades cardiovasculares son enfermedades del corazón (cardio) y de los vasos sanguíneos (vascular). Son la principal causa de muerte en los países occidentales debido al aumento de los factores de riesgos cardiovasculares. Estos son condiciones que predisponen a padecer una enfermedad cardiovascular. Estos factores de riesgos están muy estudiados y definidos y son las causas más importantes de cardiopatía y accidentes vasculocerebrales (AVC). Estos son:


1. Factores de riesgos no modificables:


Historia Familiar de enfermedades cardiovasculares: tienen mayor predisposición a padecer ECV.
Edad: A mayor edad, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, producto del envejecimiento natural de los tejidos. Según estudios, este riesgo aumenta con la edad, así a partir de los 65 años, la cardiopatía isquémica, y a partir de los 70, los accidentes cerebrovasculares (ACV).
Sexo: los hombres tienen mayor probabilidad de desarrollar una cardiopatía isquémica


2. Factores de riesgo modificables directamente: 

Niveles de colesterol total y LDL elevados: muchos estudios confirman que las personas que en su dieta consumen grandes cantidades de colesterol y grasas saturadas tienen niveles más altos de colesterol en sangre, así como una incidencia superior de enfermedades coronarias.
Los niveles de colesterol total y LDL están asociados a la mayoría de los demás factores de riesgo. Los valores de cLDL suelen ser superiores en las personas que tienen obesidad y se relacionan también con la diabetes, el hipotiroidismo y los antecedentes familiares de hiperlipidemia.
Niveles de colesterol HDL bajos: Está muy estudiado que los niveles de colesterol HDL aumenta la probabilidad de desarrollar la enfermedad cardiovascular. Está comprobado que las mujeres en edad fértil tengan una incidencia menor de ECV porque están protegidas por los estrógenos que elevan el cHDL, con la llegada de la menopausia se pierde esta protección.
La forma de aumentar el colesterol HDL y equilibrar la proporción entre LDL y HDL, es ingerir menos grasas saturadas y poliinsaturadas y hacer el ejercicio físico.
Hipertensión arterial: la HTA hace que el corazón realice un mayor trabajo, con esto se hipertrofia y necesita consumir más oxigeno lo que aumenta el riesgo de (IM) infarto miocárdico.
La hipertensión arterial está relacionada con la obesidad y el consumo de sodio (sal común o cloruro sódico). La reducción de peso es una de las medidas a tomar para combatir la HTA.
Algunos estudios afirman que una disminución de 100 mmol/día en el consumo de sodio conlleva una reducción de presión arterial de 5 mmHg en sujetos cuyas edades están entre 15 y 19 años, y de hasta 10 mmHg en mayores entre 60 y 69 años.
Diabetes: la diabetes mellitus aumenta muy significativamente el riesgo de enfermedad cardiovascular y cerebral. Un alto porcentaje de las personas con diabetes mueren de las complicaciones cardíacas o cerebrales.
La diabetes requiere una dieta adecuada con reducción de azucares, ejercicio físico e insulina convenientemente controlada si se administra.
Tabaquismo: el riesgo de un infarto es mucho mayor en los fumadores.
Tipo de alimentación: una alimentación saludable es la base de una buena salud. Así la dieta incide indirectamente en los factores de riesgos cardiovascualres: en los niveles de lípidos en sangre, la tensión arterial, la resistencia insulínica y la obesidad.
Pero también otros factores como: antioxidantes en el plasma (flavonoides, transresveratol), consumo de ácidos grasos omega-3, antiagregantes plaquetarios en la dieta, acción de la fibra, etc. 


La alimentación debe ser:


1. Completa, que contenga todos los grupos de alimentos que, en combinación, aporten todos los nutrientes necesarios.
2. Equilibrada, que incorpore cantidades apropiadas de alimentos, pero sin excesos.
3. Suficiente, que cubra las necesidades del organismo para permitir las funciones vitales y mantener el peso corporal en los límites aconsejables en adultos.
4. Variada, que proporcione los aportes necesarios de vitaminas y minerales, al incluir diferentes grupos de alimentos. Y,
5. Adecuada, a las características del individuo y a sus circunstancias, como la edad, el sexo, la constitución corporal, la actividad física, los hábitos alimentarios, el lugar, la época del año y la historia clínica de cada persona:
Las personas de edad avanzada presentan una disminución de las necesidades energéticas, pero no de las necesidades proteicas y, precisamente los enfermos de Alzheimer, necesitan aumentar las necesidades tanto energéticas como proteicas. Se estima que un 50% de estos enfermos tienen malnutrición. Las proteínas deben constituir al menos una cuarta parte de los alimentos totales diarios. Si además existe otra patología (diabetes, colesterol, hipertensos,..) la dieta también se adaptará ella.


3. Factores de riesgo que son modificables indirectamente:


Sedentarismo:
el ejercicio físico mejora la salud y también aumenta la longevidad.
Se recomienda que el ejercicio sea del tipo aeróbico, cuidando que sea moderado y no intenso ni brusco.
Son muchos los beneficios derivados del ejercicio: mejora la presión arterial, mejora la tolerancia al esfuerzo, perdida o control del peso, disminuye los triglicéridos y aumenta el cHDL, mejora la asimilación de los hidratos carbono, mejora el sueño, ayuda a un estado emocional equilibrado, etc.
Obesidad: La obesidad debe ser considerada un factor de riesgo cardiovascular por sí misma pero también por su implicación en el desarrollo de hipertensión, diabetes y colesterol elevado. La obesidad aumenta la carga del corazón y puede provocar enfermedades coronarias.
La obesidad androide (hombres) y ginecoide (mujeres) se establece a partir de una relación entre el perímetro de la cintura y la cadera (WHR, waist-to-hip ratio). Una relación cintura-cadera de 1.0 o superior en varones o de 0,8 en mujeres, indica obesidad androide y riesgo creciente de enfermedades relacionadas con la obesidad y por tanto cardiovasculares.
Estrés: De muchos estudios se derivan la relación que existe entre los tipos de personalidad y especialmente en las cardiovascualares.
Las personalidades de tipo A (reaccionan a estímulos menores, siempre van con prisa, ambicioso, con frecuencia agresivos, hostiles o compulsivos) sufren una incidencia de ataques al corazón superior a aquéllos con personalidad del tipo B (más calmados y tolerantes). Otros estudios han demostrado que la supervivencia de los individuos con personalidad tipo B es superior a la de los de tipo A.
Igual ocurre con un estrés crónico: aumentan las catecolaminas (hormonas adrenales) con elevación de la presión arterial y la frecuencia cardiaca con riesgo cardiovascular.
Consumo de anticonceptivos orales: algunos estudios afirman que las mujeres que consumen anticonceptivos orales pierden las ventajas de protección cardiovascular que les aporta su sistema hormonal durante su vida fértil. Y las que son fumadoras y usan anticonceptivos orales aumentan el riesgo de infarto agudo de miocardio IAM) hasta 10 veces más.


4. Situaciones especiales:


En muchas investigaciones se corroboran que antecedentes personales de enfermedad cardiovascular u otros trastornos como: haber padecido anteriormente un accidente cardiovascular, tener hipertrofia ventricular izquierda o padecer de apnea del sueño son factores de riesgos para sufrir enfermedad cardiovascular.


Bibliografía:OMS: Notas informativas, septiembre 2009 y 2011.
ONU. Población. 2010
INE. Instituto Nacional de Estadística de Esapña
Salgado, Alba y varios. Tratado de geriatría. 1986.
Fernández, L. Geros. Temas de gerontología.

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